
Santo Domingo Este.— En una emotiva declaración, la hermana de María Morillo Morillo —quien fue encontrada sin vida junto a su hija Elizabeth Ulloa Morillo (17) en una vivienda de Brisas del Este— narró entre lágrimas cómo halló los cuerpos en el suelo y alertó de inmediato a las autoridades. La familiar, visiblemente afectada, pidió respeto por el duelo y que se eviten conjeturas mientras avanza la investigación oficial.
La pariente confirmó que llegó a la casa alrededor de las 2:00 p. m. y, al no recibir respuesta, ingresó y se encontró con la escena que ya es objeto de procesamiento técnico por parte del Dicrim y el Ministerio Público. La menor de 7 años afectada permanece ingresada y bajo atención médica, dato que la familia subraya como prioridad absoluta. “Lo más importante ahora es la salud de la niña”, expresó con voz entrecortada.
En su mensaje, la hermana solicitó prudencia informativa, no difundir imágenes y evitar especulaciones en redes sociales. Reiteró su confianza en que la Policía Nacional y el sistema forense establecerán una línea de tiempo verificada y las circunstancias del suceso. La versión oficial mantiene como señalado a José Francisco Montero Encarnación (36), cuya localización continúa en curso, sin que hasta el momento se haya precisado la relación con las v1ct1mas.
Organizaciones de apoyo psicosocial recordaron que en episodios de alto impacto emocional resulta clave activar acompañamiento psicológico, orientación legal y redes comunitarias de contención, cuidando la dignidad de las familias. Las autoridades insisten en canalizar cualquier información verificable por vías institucionales para no entorpecer las diligencias.

En clave de prevención y protección familiar, especialistas señalan la importancia de canales de denuncia temprana, salud mental comunitaria, atención primaria y coordinación con 9-1-1. También recomiendan, desde el enfoque de estabilidad financiera, revisar seguros de salud, seguros de vida, asistencia en emergencias y programas de apoyo para hogares en contexto de vulnerabilidad, herramientas que aportan respaldo económico y continuidad de cuidados.
La familia de María y Elizabeth agradeció las muestras de solidaridad y pidió que cualquier manifestación pública se haga con respeto, empatía y cuidado hacia la menor. En paralelo, solicitaron a los medios y a la ciudadanía centrarse en datos confirmados y esperar los resultados periciales que permitan esclarecer los hechos sin revictimización.
Este caso vuelve a subrayar la necesidad de seguridad ciudadana, prevención comunitaria y protocolos de intervención ante señales de riesgo en el entorno familiar. Un abordaje integral —que combine salud, justicia, educación y servicios sociales— contribuye a proteger a los más vulnerables y a fortalecer las redes de apoyo en los barrios.
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